Es curioso, miro mis discos favoritos y con sólo darles la vuelta, ahí donde figura el productor, me encuentro constantemente un nombre, Javier Limón. Hace unos años apareció en un cartel de la Música Contada en Málaga y al leer su nombre no me dijo nada, incluso pensé que quién sería este que venía a recitar con gente reconocida. Pero es que Limón es joven y no lleva mucho en esto, aunque en lo que lleva ha conseguido plasmar su sonido en palos tan distintos como el jazz, el pop o el flamenco. Fue el que hizo que Diego el Cigala saliese de su anonimato para realizar un trabajo tan genial como Lágrimas Negras, quien recuperó a un Bebo ya casi olvidado, quien hizo de Buika quien es y marcó un antes y un después con Mi Niña Lola que permanecerá como un clásico en la historia de la música española, fue quien consiguió que la voz de Ainoa Arteta grabase a mitad de potencia un precioso álbum que la acercó al gran público, quien marcó la nueva etapa de Soledad Jiménez tras su separación, y quien tomó el nuevo fado de Mariza y lo fusionó con sonidos inimaginables en su último trabajo Terra… Conoce de música como ninguno y sabe mezclar sonidos de otras tierras con el flamenco más puro sin transgredir el sabor de este… Fusiona flamenco con guaguancó, de donde surge la salsa. Utiliza sones cubanos unidos con las músicas de aquí, al fin, la música en clave afrocubana viene del yoruba de Haití, donde se mezcla con “la malagueña”, sólo es cuestión de conocer la música y de sacarle partido. Javier Limón consigue que cante quien cante, y sea el estilo que sea, el sonido sea lo primero, y la calidad Limón lo empape todo. Este año ha sido finalista en los Premios de la Música como productor artístico por cuatro álbumes al tiempo: Despegar de Ondina, El último trago de Buika y Chucho Valdés, Renovatio de Antonio Orozco y Sentir de Yasmin Levy. Han pasado un tiempo desde aquel cartel y ahora es el productor soñado por muchos en nuestro país y fuera de él. Os reto a mirar el disco antes de comprarlo, sí, dadle la vuelta y si Limón tiene que ver con él, no hay duda que el precio pagado merecerá la pena.
2 mar
Javier Limón
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